Jamás juzgues antes de tiempo
Un niño de unos 10 años entro en un una heladería y se sentó en una mesa. La camarera se acerco con prisas porque tenia otras mesas esperando a pedir su consumicion. Entonces el niño le pregunto:
¿Cuanto cuesta un helado con almendras?
Y la camarera le contesto “2 euros”.
El niño metio la mano en su bolsillo y contó una a una todas las monedas que tenia. Cuando termino y para colmo de males de la camarera que estaba impaciente le pregunto.
¿Cuanto cuesta un helado solo?
Y la camarera le contesto “1,40 euros”
El niño volvio a contar su dinero y le dijo
Entonces tráeme un helado solo.
Por fin la camarera le llevo el helado al niño y pudo atender al resto de las personas que había en la heladería.
El niño al acabar su helado fue a la caja, pago y se fue.
Cuando la camarera fue a recoger la mesa donde había estado sentado el niño, el arrepentimiento y la vergüenza se reflejaron en su rostro, al ver que el niño le había dejado una propina de 60 céntimos.
Jamás juzgues antes de tiempo.



Una lección para todos.
Las apariencias engañan, por eso no deberíamos guiarnos por ellas.
Que fácil es decirlo, no?
Comentario por Yo mismo | 6 Marzo 2008