Antes de nada saco yo mis trapos sucios…
Este es una buena táctica, para según que casos. Antes de que me machaquen y se inventen cosas que no son reales.
Seguramente que esto es lo que ha pensado el sustituto de Eliot Spitzer, el recién dimitido gobernador de Nueva York. Para el que no se haya enterado Eliot Spitzer se vio obligado a dimitir de su cargo, después de que se descubrir era que era cliente habitual de prostitutas pese a que, oficialmente, estaba directamente involucrado en la lucha contra este negocio.
David Paterson, su sucesor en el cargo, ha aireado sus infidelidades antes de que nadie le eche en cara una vida personal turbulenta. Paterson ha decidido cortar con sus declaraciones los rumores que hablaban de una amante y que incluso le atribuyen un hijo bastardo.
Hombre si un gobernador esta luchando contra la prostitución y resulta que es cliente asiduo, no le deja en buen lugar y pienso que debería dimitir, por engañar a la gente que le vota.
Pero que un politico tenga infidelidades en su matrimonio, tenga o no un hijo bastardo, o sus gustos en su tiempo libre no coincidan con lo que la sociedad cree que es correcto, no es algo que tenga que saber la gente. ¿Hasta que punto los ciudadanos deben conocer los secretos personales de un político? Son personas como el resto de nosotros. ¿Cada vez que una persona es infiel o tiene gustos diferentes del resto de personas, tiene que contarlo? ¿Porque si un político es infiel, tiene que enterase todo el mundo? ¿Si algun día un fontanero le ha sido infiel a su mujer, ya no puede arreglar las cañerías? ¿Debe de ir a su empresa y contárselo a sus compañeros para que decidan se le tiene que despedir o no?
La vida privada de las personas es eso, privada. Y mientras no hagas daño a terceros, solo se tienen que enterar las personas a las que tu se lo quieras contar.
